El Instituto

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¡Hoooola! Espero que hayáis empezado 2020 con buen pie, por mi parte ha empezado bien y he podido retomar mi lectura tras los exámenes de la Universidad, además de los trabajos. Vuelvo con la reseña de «El instituto», novela que pertenece a Stephen King y que, personalmente, me ha encantado. Pues bien, procedo a deciros lo que me ha parecido.

Una rápida sinopsis para situarnos consistiría en un mundo donde existen niños con poderes, telequinesia y telepatía, y en el cual son raptados con un objetivo muy marcado por la institución encargada de mantener a aquellos niños: El Instituto. La historia comienza cuando el protagonista, Luke Ellis, es secuestrado en plena noche en su casa, sus padres son asesinados y todo se vuelve oscuro hasta que despierta horas después en una habitación idéntica a la suya, pero sin su esencia.

Si os gustan las historias de ficción donde aparecen personajes con superpoderes este es el libro que tenéis que leer. Yo, que soy una fanática de X-men, tengo la suerte de que hacen alusiones a estos en la historia en varias ocasiones, como por ejemplo: <<¡No somos la liga de la justicia ni los X-men!>>.

Esa frase creo que es muy importante y nos dice mucho de la historia, no son superhéroes que van a salvar el mundo, ni mucho menos, son simplemente niños a los que se les arranca de su hogar a las malas y se les lleva a un entorno desconocido para experimentar con ellos. Solo son supervivientes.

Lo importante es que es un libro bastante fácil de leer, consta de 618 páginas, narrado en tercera persona. Presenta una estructura marcada que no nos hace perdernos en ningún momento de la historia y, además, también nos va planteando una serie de incógnitas que nos mantendrán atentos. Para mí, ha sido un buen libro, fácil de imaginar y fácil de empatizar con los personajes que no dejan de ser niños perdidos.

Otra cosa importante es la variedad de personajes que aparecen en la historia y cómo cada uno de ellos tiene una personalidad propia que le da vida al relato. Luke es un niño que no solo tiene poderes, sino que es superdotado por lo que es el más inteligente de los que hay en la institución. Pero también tenemos a Kalisha, que es uno de los pilares más importantes de Luke ahí, Nick o el pequeño Avery Dixon. Es fácil cogerles cariño conforme va avanzando la historia.

En definitiva, si tenéis la oportunidad id corriendo a leer el libro porque es una historia bastante interesante. De nuevo, Stephen King, trae una buena novela al mundo. Honestamente, a veces no sé cómo lo hace… pero por eso es mi escritor favorito.

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De nuevo, muchas gracias por leerme y espero que os ayude mi opinión en decidiros por leerla o no. ¡Un abrazo!

SPOILER

Como siempre, ahora quiero comentar un poco la historia completa. Me ha gustado muchísimo que la figura del Instituto estuviera en varias partes del mundo, que le diera tanto protagonismo a Aver Dixon y lo que trae consigo. La conexión mental de los niños me encanta y no podía evitar pensar en el Profesor X, de X-men, por el hecho de estar conectados y poder hablar entre ellos sin necesidad de hablar.

Pero en este caso se trata de utilizar a los niños para matar a personas que «podrían» ser un peligro para la raza humana. La obra que ellos estan haciendo se empezó desde la Segunda Guerra Mundial con experimentos nazis y luego siguió evolucionando para crear la prueba donde se encuentra a los niños con las particularidades de telepatía y telequinesía… Esas cosas a mi me entusiasman, por eso el final me gustó muchísimo… el cómo resuelven el objetivo del instituto.

Dicho esto, solo concluir haciendo alusión a la pelea final en el instituto cuando Avery demuestra todo su poder con ayuda de los niños que residían en la Mitad Trasera, donde habían dejado de ser lo que un día fueron. La metáfora, por así decirlo, me agradó porque estando unidos siempre se puede ganar y siempre es bonito leer un relato donde eso ocurre. Así que, voy a cerrar la reseña dedicándole una cita textual a Avery, que es el que se sacrificó para que sus amigos pudieran vivir la vida que él no podría.

<<Avery Dixon tuvo un último pensamiento, nítido y sereno:
Me ha encantado tener amigos.>>

(Avery Dixon)

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